En la sección del profesor productivo en el podcast IA y Educación exploramos las posibilidades de Gemini Canvas en la preparación de materiales educativos de muchos tipos.

Gemini Canvas para tareas docentes
Gemini Canvas puede convertirse en una herramienta especialmente útil para el trabajo diario del profesorado. Más allá de crear aplicaciones o actividades interactivas, también funciona como una especie de Google Docs o Word con Gemini integrado.
Podemos escribir, editar, crear tablas o listas y, además, seleccionar cualquier fragmento para pedir a la IA que lo simplifique, amplíe, adapte a un nivel educativo, convierta en tabla o genere preguntas.
Esto permite utilizar Canvas como una pequeña fábrica de materiales educativos.
Crear y adaptar materiales sin salir del documento
Imaginemos que necesitamos una lectura de unas 500 palabras sobre un contenido de nuestra materia.
Podemos pedir a Gemini que la redacte, que adapte el nivel al alumnado y que genere preguntas de comprensión.
La diferencia respecto a un chatbot tradicional aparece después: el texto queda dentro de Canvas y podemos trabajar directamente sobre él.
Si un párrafo es demasiado complejo, lo simplificamos. Si falta un ejemplo, lo añadimos. Si una parte es demasiado larga, la reducimos.
Todo ello sin estar copiando y pegando entre la IA y otro documento.
Crear actividades a partir de un mismo contenido
A partir de una lectura podemos generar distintos recursos:
- preguntas breves;
- verdadero o falso;
- preguntas tipo test;
- preguntas abiertas;
- glosarios;
- esquemas;
- tablas comparativas;
- resúmenes.
Un truco útil es pedir más opciones de las que necesitamos.
Si queremos diez preguntas, podemos generar veinte y después seleccionar las mejores. La IA propone alternativas, pero la decisión final sigue siendo del docente.
Trabajar con nuestros propios materiales
Tampoco es necesario comenzar desde cero.
Podemos utilizar apuntes en PDF, documentos de Google Drive, páginas web o vídeos de YouTube como fuente y pedir que las actividades se basen en esos contenidos.
Por ejemplo, a partir de unos apuntes podemos generar preguntas largas y breves, ejercicios de completar, verdadero o falso y preguntas tipo test.
Después revisamos el banco generado, eliminamos lo que no nos interese y ajustamos el nivel de dificultad.
La prueba puede quedar prácticamente preparada, aunque siempre necesita una revisión docente antes de utilizarla.
Crear rúbricas y otros instrumentos de evaluación
Canvas también puede facilitar la creación de listas de cotejo, escalas de valoración y rúbricas.
Podemos describir una actividad y pedir una primera propuesta con distintos indicadores y niveles de desempeño.
También podemos proporcionar directamente nuestros criterios de evaluación para que Gemini los utilice como base.
Esto es importante: si ya sabemos qué queremos evaluar, es mejor indicárselo nosotros. La IA puede ayudarnos a redactar descriptores o estructurar la rúbrica, pero no hace falta delegar todas las decisiones pedagógicas.
Además, las tablas pueden editarse directamente dentro de Canvas, modificando celdas o descriptores concretos.
Exportar y reutilizar el contenido
Cuando el material está terminado, podemos exportarlo a Google Docs para realizar los últimos ajustes de formato, añadir imágenes o modificar tablas.
Además, un mismo documento puede servir como punto de partida para generar otros recursos: cuestionarios, tarjetas didácticas, infografías, resúmenes de audio o incluso páginas web sencillas.
Y aquí está probablemente la principal ventaja de Canvas.
No se trata simplemente de pedir:
“Gemini, créame una ficha”.
La idea es comenzar con un contenido y transformarlo progresivamente.
Podemos crear una lectura, adaptarla, generar preguntas, sacar un glosario, convertir información en tablas, preparar una rúbrica y terminar exportándolo todo para utilizarlo en clase.
De generar respuestas a construir materiales con IA
Herramientas como Gemini Canvas muestran una evolución interesante en el uso educativo de la inteligencia artificial.
El modelo ya no consiste únicamente en pedir una respuesta, copiarla y pegarla en otro sitio.
Cada vez tendremos más espacios de trabajo en los que podremos crear y modificar materiales junto a la IA dentro de un mismo entorno.
Y para el profesorado, ese flujo de trabajo puede ser mucho más útil que una simple respuesta generada por un chatbot.

