La última frontera democrática: la escuela
Hay años que se abren como una ventana. Y otros, como este 2026, que se abren como una grieta.
Miras alrededor y notas algo extraño:
- Los nuevos extremismos ya no son marginales; son cotidianos.
- La radicalización juvenil ya no sorprende; alarma.
- Derechos que creíamos firmes empiezan a resentirse.
Y la tecnología se transforma en un amplificador perfecto de bulos, deepfakes y manipulaciones que circulan más rápido que cualquier verdad.
Difícil dejar de pensar en la frase del jefe del Ejército del Aire español, el general Francisco Braco: “No estamos en guerra, pero tampoco en paz”.

Porque la paz hoy no es ausencia de guerra. La paz es equilibrio, convivencia, confianza.
Y cuando la desinformación destruye la confianza, cuando un adolescente siente más pertenencia a un canal radical de Telegram que a su propio barrio, cuando la crispación se vuelve rutina…la paz empieza a resquebrajarse sin que nadie tenga que disparar un tiro.
En Alemania, Suecia, Finlandia, Estonia… vuelve al debate público el servicio militar obligatorio. Algunos países ya lo han restablecido. La historia, cuando no se aprende, vuelve disfrazada de novedad.
Como afirma Javier Sampedro, creemos saber… pero no sabemos. Como Lord Kelvin, genio absoluto que predijo que la radio no tendría futuro, los aviones más pesados que el aire eran imposibles, y que los rayos X eran un fraude. Creía saber, dice Sampedro. Pero no sabía.
Hoy nos pasa lo mismo.
Sabemos que las redes sociales están moldeando a una generación entera.
Sabemos que amplifican discursos extremos, bulos y simplificaciones tóxicas.
Sabemos que alteran la convivencia y la manera en que los jóvenes construyen criterio.
Pero cuando llega la hora de actuar, caemos —como denuncia Sampedro— en soluciones simples para problemas complejos.
La prueba: Australia ha prohibido las redes sociales a los menores de 16 años.
Idea contundente, sí. Eficaz… no tanto.
Porque prohibir no educa. Prohibir traslada el problema de lugar, pero no lo resuelve. “Toda ley seca trae su propio Al Capone”.
Antes incluso de entrar en vigor, los adolescentes ya buscaban VPNs, identidades falsas o excusas para usar las cuentas de sus padres. Hecha la ley, hecha la trampa.
Es imposible no pensar en Hannah Arendt cuando escribía hace ya décadas:
“El mal profundo no surge de individuos excepcionales, sino de individuos sin pensamiento propio.”
Ese es el verdadero riesgo educativo de nuestro tiempo; no que existan voces radicales, sino que haya mentes incapaces de distinguirlas, contextualizarlas o rechazarlas.
Stefan Zweig lo vio antes de la Segunda Guerra Mundial. Douglas Kelley (si no habéis visto la película Nuremberg ya estáis tardando) lo confirmó al comprobar que los mayores criminales del siglo XX no eran monstruos… eran gente corriente moldeada por un ecosistema donde pensar estaba mal visto, y obedecer era lo correcto.
Vemos brotes similares: tribus digitales que reclutan adolescentes, algoritmos que empujan hacia la radicalidad porque la radicalidad genera clics y adultos que, aun preocupados, siguen sin saber cómo acompañar a sus hijos en ese territorio.
Es un momento difícil para tomar partido. Cualquier matiz se interpreta como tibieza. Cualquier duda, como traición.Cualquier reflexión, como debilidad.
La educación no es un oficio neutro. No podemos dejar de enseñar a distinguir lo real de lo manipulado, a desconfiar de los discursos fáciles,a pensar sin permiso, a decir “no” cuando todo empuja a decir “sí”, a construir criterio, carácter y convivencia.
No podremos frenar la geopolítica ni luchar contra el algoritmo. Pero sí podemos educar a quienes mañana decidirán sobre todo eso. Y esa, nos guste o no, es la última trinchera de la democracia.
Por eso arrancamos este 2026 sabiendo que será un año difícil y complejo, pero que no será un año perdido… si seguimos defendiendo la única herramienta que ha cambiado el rumbo de la historia una y otra vez. Porque la respuesta no es gritar más fuerte.
Y por eso terminamos este primer editorial del año sin novedad, porque la solución sigue siendo:
Educación. Con mayúscula. Y tilde en la «o».
Feliz año nuevo.
Enero de 2026

Fuentes
- ChatGPT. (2025). Respuestas generadas por el modelo ChatGPT (versión 5.1). OpenAI. https://www.openai.com/chatgpt
- El País. (2025, 2 de diciembre). El jefe del Ejército del Aire llama a prepararse ante la nueva amenaza: “Hay armas en el espacio”. https://elpais.com/espana/2025-12-02/el-jefe-del-ejercito-del-aire-llama-a-prepararse-ante-la-nueva-amenaza-hay-armas-en-el-espacio.html
- El País. (2025, 6 de diciembre). Lo que creemos saber y no sabemos. https://elpais.com/opinion/2025-12-06/lo-que-creemos-saber-y-no-sabemos.html
