Skip to content Skip to footer

Noticias IA y Educación – 8 a 14 de junio de 2026

Gandalf y la IA

Estas semanas han sido ruidosas… O ruinosas, según se mire…

El papa León XIV publicó su primera encíclica (no confundir con el Giro de Italia por favor), Magnifica Humanitas. El documento defiende que la IA debe estar al servicio de la dignidad humana y no concentrar poder en manos de gobiernos ni de gigantes tecnológicos. Que el avance tecnológico no puede justificar la destrucción del empleo. Que los sistemas autónomos aplicados a la guerra son un riesgo inaceptable. Hasta aquí, nada que no pueda firmar alguien sin sotana.


Lo interesante es que el Papa acude a Tolkien para apoyar su argumento. De hechicero en hechicero, cita al mago Gandalf en El retorno del rey: «No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza». Pocos párrafos antes, Gandalf hablaba de las Palantir, las piedras videntes. Dice que el Señor Oscuro «podría decidir sobre lo que verán las mentes más débiles, o hacer que interpreten mal el significado de lo que ven». 

Palantir —la empresa de vigilancia masiva de Peter Thiel, cuyo manifiesto reciente divide las civilizaciones entre vitales y disfuncionales— toma su nombre exactamente de esas piedras. El antagonista perfecto de la encíclica lleva el nombre del enemigo de la cita papal. La literatura tiene estos momentos. Con un poco de imaginación, podemos situar a Frodo, Saruman y compañía con nombres y apellidos en la aventura de la IA. Maravilloso….

Y para darle una vuelta de tuerca absurda más,  llega la reflexión de Antonio Ortiz, del podcast Monos Estocásticos que nos cuenta que hay indicios razonablemente sólidos, dice, de que partes de la encíclica fueron redactadas con ayuda de IA. Posiblemente Claude. La variación por secciones sugiere que unos cardenales tiraron de IA y otros no. Quizá ni el propio León XIV sabía cuánto Claude había en su texto sobre proteger lo humano de la máquina. Ay señor….

La encíclica no ha sido la única noticia grande. Elon Musk perdió su juicio contra OpenAI. La pregunta que quedó sin responder es la que importa: ¿puede una entidad sin ánimo de lucro convertirse en empresa con ánimo de lucro enriqueciendo a sus fundadores sin que pase nada? El jurado dijo que la denuncia había prescrito. Musk anuncia apelación. Mientras tanto, el debate sobre qué tipo de IA queremos y para qué queda sepultado bajo cifras de valoración bursátil y cotilleos de juicio. Altman aspiraba a imagen de santo. Se quedará con la de magnate. Tampoco es tan diferente. ¿Querrá ser Tom Bombadil quizá? Más bien Gollum. Mi tesoro….

Y mientras se dirimía ese pleito, Google anunció la mayor actualización de su buscador en veinticinco años: ya no te manda a una página, te da la respuesta y se queda con el tráfico. Los pequeños editores son los más golpeados: algunos han visto caer su tráfico de búsqueda un sesenta por ciento en dos años. La web deja de ser destino y pasa a ser materia prima. Quien producía conocimiento pasa a ser proveedor invisible. Y gratuito.

En ese clima el alumnado también tenía algo que decir…Y eran abucheos. En varias ceremonias de graduación universitaria en Estados Unidos, los estudiantes silbaron a los ponentes que hablaron de IA, según recoge  Jordi Pérez Colomé, que distingue bien los motivos: hay hartazgo ante el discurso evangelizador y por supuesto, miedo laboral legítimo.

Mientras tanto, en un país llamado España, La ley de IA aprobada prohíbe los deepfakes sexuales, obliga a etiquetar contenido generado por IA a partir de agosto, extiende la responsabilidad legal a quien usa los sistemas, no solo a quien los despliega. Pero hay una excepción: si la Administración usa mal una tecnología prohibida, recibe una amonestación. Una empresa privada, hasta 35 millones de euros. 

Jerry Seinfeld lo resumió mejor que nadie en The Tonight Show: «Somos lo suficientemente listos como para inventar la inteligencia artificial, tan tontos como para necesitarla, y tan estúpidos que no podemos averiguar si hicimos lo correcto».


Y en medio de todo este ruido, con encíclicas posiblemente escritas con IA, personajes de la Tierra Media (también conocidos como mediocres), juicios que no responden a nada, etcétera,  hay una noticia que merece más atención de la que ha recibido: un estudio publicado en el World Happiness Report 2026 confirma que el uso problemático de las redes sociales daña más la salud mental de los adolescentes de familias con menos recursos. No porque los ricos no tengan móvil. Sino porque sus padres tienen más tiempo, más recursos para actividades alternativas, más capacidad para poner normas y hablar con sus hijos. La desigualdad no empieza en el algoritmo. Empieza antes.

Esto debería estar en el centro del debate. Y por supuesto, no lo está.

Mientras discutimos si la IA es la próxima revolución industrial o el fin de la humanidad, hay adolescentes que usan el móvil para escapar de emociones que no tienen con quién gestionar. Porque nadie les ha enseñado otra cosa. Y porque parece que nadie tiene tiempo. Ni ganas. 

El prohibicionismo —prohibir los móviles en los colegios, prohibir las redes a los menores, prohibir, prohibir— es la respuesta más cómoda y la menos eficaz. Sin educación detrás, la prohibición es solo ruido. El mismo ruido que llena las noticias estas semanas mientras la brecha digital sigue aumentando discretamente… y a discreción. 

La solución: educación. Con mayúscula. Y tilde en la «o».

Luis Gómez Peñalver

Junio de 2026


Imagen generada con IA
12,50 € en Amazon

Fuentes

Deja un comentario

Suscríbete a mi Newsletter

Si quieres recibir en tu mail consejos de ahorro de tiempo y tener las últimas actualizaciones sobre Inteligencia Artificial, entonces te gustará la newsletter.

Recibirás varios mailes semanales, uno centrado en técnicas de productividad aplicadas a las tareas docentes y otros sobre los usos de Chat GPT y otras IAs aplicados a tu trabajo.

Si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo

– Albert Einstein

⚠️  Los enlaces de esta página y de toda la web pueden contener código de afiliados de Amazon o de otras empresas. Esto significa que recibimos una comisión por cada compra de producto o servicio sin que cambie el precio de venta para el comprador.

Profesor Productivo© 2026. Todos los derechos reservados

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.