De la hiperpersonalización al cansancio digital
Desde que salió ChatGPT hace ya mas de 3 años, nos vendieron la IA como un sistema capaz de anticipar nuestros deseos y acompañarnos de forma personalizada. Eric Sandosham en su análisis sobre la hiperpersonalización, advierte que el problema es que confundimos reacción con comprensión, comportamiento con intención y dinamismo con aprendizaje real. El resultado no es cercanía, sino intrusión; no es acompañamiento, sino transacción.

Ese error de base conecta directamente con otra realidad menos visible: la infraestructura material que sostiene la IA. Enrique Dans desmonta el relato y nos obliga a mirar los contadores: centros de datos alimentados con turbinas de avión, consumo energético obsceno y una huella climática incompatible con cualquier discurso responsable. La IA es una industria pesada, con intereses financieros, presiones regulatorias y una lógica de crecimiento que recuerda demasiado a viejas burbujas tecnológicas.
Ese vértigo también es cultural. Guillermo Vázquez y Delia Rodríguez, en El País, hacen balance de estos 25 años de hiperconexión y describen el paso del entusiasmo al cansancio (eso pasa por no moderar el entusiasmo). Todo va demasiado rápido y casi nunca sabemos quién decide ni con qué criterios.
En ese contexto, la educación aparece constantemente citada… pero raramente situada en el centro. El trabajo publicado en Avances en Supervisión Educativa por José Sols y Julia Argemí lo expone con claridad: la inteligencia artificial debe reforzar la autonomía humana, no sustituirla; debe preservar la solidaridad, no erosionarla; y su uso educativo es un ámbito de alto riesgo si se hace sin prudencia.
Esta advertencia no es teórica. El estudio de Óscar Martínez sobre el uso de ChatGPT en trabajos universitarios muestra que los estudiantes que se apoyaron casi exclusivamente en la estructura y el texto generado por la IA suspendieron más. No porque usaran tecnología, sino porque renunciaron al pensamiento propio. La IA funcionó como borrador, como apoyo formal, pero cuando sustituyó el proceso cognitivo —lecturas, debate— el resultado fue pobre. La herramienta no falló: lo hizo la expectativa. Y la falta de acompañamiento docente.
Estamos ante una llamada a la responsabilidad. La IA no es un sujeto moral, ni un maestro, ni un atajo legítimo al conocimiento.
Si priorizamos velocidad, rentabilidad y atajos, eso es lo que obtendremos. Si, en cambio, apostamos por contexto, criterio y acompañamiento, la IA puede ser una herramienta muy útil al servicio del aprendizaje, pero no un sustituto del mismo. Porque al final, frente al ruido, la fascinación tecnológica y el cansancio digital, la única respuesta sigue siendo la misma: Educación. Con mayúscula. Y tilde en la «o».
Enero de 2026

Fuentes
- Dans, E. (2025, diciembre 28). La burbuja que se enchufa: la inteligencia artificial se financia fuera de balance y se alimenta a base de turbinas. Enrique Dans. https://www.enriquedans.com/2025/12/la-burbuja-que-se-enchufa-la-inteligencia-artificial-se-financia-fuera-de-balance-y-se-alimenta-a-base-de-turbinas.html enriquedans.com
- El País. (2025, diciembre 29). Sumidos en el vértigo digital: el fin de un cuarto de siglo tecnológicamente desbocado. EL PAÍS Semanal. https://elpais.com/eps/2025-12-29/sumidos-en-el-vertigo-digital.html El País
- Martínez Rivera, O. (2024). El impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los trabajos en la universidad. European Public & Social Innovation Review, 9, 1–17. https://epsir.net/index.php/epsir/article/view/885/572 https://doi.org/10.31637/epsir-2024-885 epsir.net
- Sandosham, E. (2025, septiembre 14). The problem with hyper-personalisation. Medium. https://eric-sandosham.medium.com/the-problem-with-hyper-personalisation-167bbd90c4da Medium
- ChatGPT (última versión). (2025, diciembre 31). Asistente de IA para redacción y referencias en formato APA. OpenAI. https://chat.openai.com/ El País
