En un artículo anterior os trajimos la web Habla con la Historia, en la que podemos conversar de forma sencilla con personajes históricos de diferentes ámbitos.
Nos pareció interesante como propuesta educativa para comenzar a integrar la IA en el aula con estudiantes, así que le hemos pedido a su creador, Julio Candela, que nos responda a algunas preguntas sobre este interesante proyecto.

Entrevista al creador de la web hablaconlahistoria.es
1. Cuéntanos un poco sobre ti: qué estudiaste, qué materias enseñas, dónde trabajas, etc
Hola, Guillermo, en primer lugar agradecerte este espacio y tu interés. Soy geógrafo de formación y siempre he sentido una profunda vocación por la enseñanza. Sin embargo, mi curiosidad insaciable me llevó a explorar de manera autodidacta campos como la informática y el marketing digital, lo que me permitió trabajar entre 2011 y 2016 en diversas empresas durante aquellos años complicados de recuperación de la crisis de 2008.
A partir de 2016 pude empezar a ejercer de profesor de secundaria de la especialidad de Geografía e Historia y gracias a la estabilidad que pude encontrar seguí con diferentes proyectos y una nueva aventura académica iniciando estudios de Ingeniería Multimedia.
En la actualidad, empiezo mi 3ª año consecutivo en el IES Montserrat Roig de Elche (Alicante), un instituto en un barrio obrero y humilde en el que habitualmente los jóvenes que recibimos a menudo carecen de hábitos de estudio establecidos, les cuesta encontrar la motivación adecuada, y muchos enfrentan retos personales relacionados con su entorno familiar y social.

2. ¿Cuándo comenzaste a usar la IA/ChatGPT en tu trabajo? ¿Cómo la descubriste y qué te animó a empezar?
La IA entró en mi vida como una mezcla de necesidad y la curiosidad de un buen tecnófilo.
Fue alrededor de mediados y finales de 2022 cuando empecé a escuchar con más fuerza sobre ChatGPT. Al principio lo veía como una herramienta más de productividad, pues para diferentes proyectos he necesitado mucho copywriting y al principio en sus primeras versiones era un asistente que me aceleraba la tarea de escribir textos para esos proyectos.
A partir de GPT-3, empezó a ser una herramienta que me podía ayudar a generar nuevas ideas. Es decir, lejos de ser solo una «máquina de respuestas», me di cuenta de que podía ser un aliado para hacer más dinámico el proceso creativo. Así que empecé a integrarla en mis procesos relacionados con mis proyectos, planificación de clases, creación de materiales y más tarde en mi propio proyecto web relacionado con la educación, Habla con la Historia.
Me di cuenta de que podía ser un aliado para hacer más dinámico el proceso creativo

3. ¿Usas la IA con tus estudiantes? ¿Qué actividades? ¿Qué herramientas? ¿Cuál es la acogida? ¿Problemas que tienes?
La verdad es que, cuando empecé a usar la IA en clase fue como muchos docentes, con una primera experimentación creando un personaje histórico de Atila, después de ver su reacción y motivación, reconocí rápidamente el potencial que tenía para generar interés y facilitar nuevas formas de aprender.
👉 Mira, los personajes históricos es una de las dinámicas que más me gusta hacer. Los alumnos investigan sobre un personaje, elaborando primero preguntas relevantes y curiosas y con la ayuda de la IA sacan esos datos, luego hacemos role-plays donde literalmente “vivencian” a esos personajes. Suelen ser debates, representaciones teatrales, podcasts o construcción de diarios personales. Recuerdo un debate entre Napoleón y Fernando VII, que salió brutal. Lo interesante es que la IA les sirve para preparar preguntas, respuestas y argumentos, pero lo que se lleva a cabo es puro interpretación. Al final, los estudiantes no solo memorizan los datos como parte del proceso, lo relevante es que los interpretan, los asimilan, y eso los lleva a una comprensión más profunda.
👉 Uno de los proyectos más divertidos que hicimos fue crear la banda sonora del curso. Sí, así como lo oyes, ¡una banda sonora! Cada unidad del temario tenía su canción. Los alumnos, en pequeños grupos, escribían las estrofas basadas en los contenidos que habíamos visto. Después, entre todos votábamos las mejores ideas, y con herramientas como Suno, generábamos la música. Al final del curso, teníamos una recopilación sonora de todo lo que habíamos aprendido, y esa experiencia transformaba los contenidos en algo que iba más allá de lo académico. La IA ayudó a generar la música, pero la esencia de todo estaba en cómo los alumnos convertían los conocimientos en letras que realmente reflejaban lo que habían entendido.
👉 Y otro ejemplo que creo que ilustra muy bien cómo usamos la IA como medio es en la creación de dibujos o ilustraciones. Los estudiantes tenían que hacer sus bocetos sobre cada actividad alrededor de los contenidos de la situación de aprendizaje, y luego, utilizando aplicaciones que convierten esos dibujos en imágenes profesionales, como las Sketch to Image, veíamos cómo esos bocetos iniciales se transforman en auténticas obras de arte. Les motivaba muchísimo ver cómo sus ideas tomaban vida de una manera tan espectacular. Al final, hicimos unos portafolios llenos de stickers creados por ellos, y no te imaginas lo orgullosos que estaban de sus creaciones. De nuevo, la IA les dio ese empujón final, pero el proceso creativo y el esfuerzo fue suyo.
Lo que me parece fascinante de la IA es su capacidad para trabajar en diferentes niveles, desde el apoyo en lo más técnico hasta la inspiración creativa. Nos permite hacer dinámicas que van mucho más allá de lo tradicional. No solo estamos estudiando historia, también estamos creando arte, música, narrativa, y todo eso se integra. La multimodalidad de la IA es una de sus mayores virtudes, porque de verdad podemos conectar disciplinas y hacer que los estudiantes sientan que lo que aprenden tiene un sentido más amplio. Y eso, en última instancia, es lo que hace que la enseñanza se vuelva algo vivo, algo que ellos no solo entienden, sino que experimentan.
Sin embargo, también me enfrento a ciertos problemas. A veces algunos alumnos caen en la tentación de querer usar la IA para obtener soluciones rápidas o para evitar pensar por ellos mismos, nada nuevo, siempre ha habido alumnos que quieren acudir al atajo más rápido. Mi tarea como profesor es guiarles para que entiendan que la IA debe ser un apoyo y un medio hacia el resultado final, y no el final en sí.
No solo estamos estudiando historia, también estamos creando arte, música, narrativa, y todo eso se integra.
4. ¿Cómo se te ocurrió la idea de montar hablaconlahistoria? ¿Cuál es el objetivo de esta web? ¿Cuáles son los principales problemas y éxitos que te ha traido?
La idea de crear «Habla con la Historia» surgió, en parte, porque veía cómo mis estudiantes percibían la historia como algo aburrido, algo que no conectaba con ellos. Lo entendía perfectamente, porque a menudo se enseña como una serie de fechas y hechos que nada tienen que ver con la realidad actual y personal de los estudiantes.
Quería que mi web fuera un espacio donde las historias cobraran vida, que no fueran solo datos que memorizas y olvidas, sino algo que te haga reflexionar, que te conecte con tu propia vida, tus decisiones, el mundo que te rodea. Cada personaje, cada debate, cada obra de arte que se encuentra en la web está entrenado y pensado para precisamente para eso, para despertar el pensamiento en quien lo consume. No es simplemente «aprende esta fecha» o «esta batalla», sino “¿qué podemos aprender de esto hoy?, ¿cómo nos afecta aún?» Esa es la idea que siempre tuve en mente.
Y, bueno, en cuanto a los éxitos, ha sido muy gratificante ver la respuesta. La web ya ha superado el millón de visitas, lo que para mí es increíble, siendo el portal en español sobre personajes históricos más relevante y visitado. Además, veo cómo otros profesores están empezando a incorporar esta visión humanista y práctica de la historia y la inteligencia artificial en sus clases, lo cual me llena de orgullo. Eso siempre fue parte del objetivo, ¿no? Que no solo fuera una herramienta mía, sino que más educadores pudieran aprovecharla.
Lo que más me motiva es poder llevar este recurso a todas partes, pero sobre todo a aquellos lugares donde el acceso a la educación de calidad es limitado. Sueño con que «Habla con la Historia» pueda llegar a las aulas de países más desfavorecidos, sin que las barreras económicas impidan su uso. Creo que la educación es una de las claves para el desarrollo de cualquier sociedad, y si puedo aportar aunque sea un granito de arena en ese sentido, me sentiré satisfecho.
Pero claro, hay desafíos. Mantener la web y toda la infraestructura técnica tiene costes, y aunque he encontrado fórmulas para cubrirlos (las formaciones en IA educativa que imparto, las donaciones o la publicidad) siempre está el reto de equilibrar todo. Al final del día, es algo que me apasiona tanto que me siento afortunado de poder hacerlo, pero también hay que ser realista con las dificultades que conlleva.
Así que, aunque el camino ha tenido sus retos, sigue siendo un proyecto que me llena de energía, y estoy convencido de que la inteligencia artificial, bien usada, es una herramienta que puede transformar la motivación hacia el aprendizaje.
Eso siempre fue parte del objetivo, ¿no? Que no solo fuera una herramienta mía, sino que más educadores pudieran aprovecharla.

5. Añade cualquier cosa más que quieras sobre el proyecto, la IA, tu trabajo, etc.
Al final, lo que quiero destacar es que «Habla con la Historia» es un proyecto que va mucho más allá de ser una simple web de divulgación. Es un intento por reconectar a las personas con la historia de una manera que sea viva, tangible y que resuene con su propia vida.
Lo que me motiva es ver cómo algo que comenzó como una inquietud personal ha crecido hasta convertirse en una herramienta valiosa no solo para mí, sino para muchos otros docentes y estudiantes. Y, sobre todo, me emociona pensar en las posibilidades que se abren con la inteligencia artificial aplicada a la educación. Estoy convencido de que estamos solo rascando la superficie de lo que se puede hacer con ella.
Pero también creo que es esencial comprender que no solo se trata de enseñar a crear y hacer con IA gracias a la cada vez mayor cantidad de apps que existen, sino de enseñar críticamente qué es la IA y por qué importa tanto entenderla más allá de lo funcional. A veces parece que el obstáculo es técnico: que los estudiantes y docentes sepan usar estas herramientas. Pero para mí, el verdadero desafío es mucho más profundo, y ahí es donde veo una oportunidad educativa única.
Estamos en un momento en que no solo debemos ser consumidores, sino que debemos entender sus implicaciones éticas, sociales y económicas. Porque la IA, por muy impresionante que sea, tiene limitaciones, sesgos y puede ser peligrosa si no se comprende y usa bien. Entonces, lo que me interesa es educar para utilizarla de forma crítica, para que sepan cómo usarla de manera informada y responsable. No solo que la vean como una herramienta mágica, sino que se pregunten: ¿Qué hay detrás de los algoritmos? ¿Cómo impacta esto en nuestras decisiones? ¿Qué riesgos conlleva y cómo se puede mejorar?
Es una oportunidad de oro para desarrollar un pensamiento crítico robusto. Creo que parte de mi misión es inspirar a estudiantes y compañeros a no ver la IA como un enemigo o algo que está fuera de su control, sino como una extensión de su misión educativa.
Así que, en resumen, el camino sigue, y estoy entusiasmado por ver hacia dónde nos lleva. La combinación de educación e inteligencia artificial es un cóctel potente que, bien gestionado, puede transformar el aprendizaje de maneras que aún ni imaginamos. Y si Habla con la Historia puede ser una pequeña chispa en ese proceso, me sentiré más que satisfecho.
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