Evita las rúbricas

Hoy traigo un consejo que puede resultar controvertido, pero que, analizado desde la perspectiva del ahorro de tiempo, está muy claro: para un profesor con experiencia, en la mayoría de los casos lleva más tiempo evaluar una tarea mediante una rúbrica que asignando la nota 0-10 directamente.

Calificación sencilla de exámenes y tareas

La fatiga por toma de decisiones es un fenómeno que suele darse en profesores y se debe precisamente a eso: la gran cantidad de decisiones variadas e importantes que hemos de tomar cada día.
Evaluar (corregir y puntuar) exámenes consiste precisamente en tomar decisiones: transformar las respuestas que han escrito los estudiantes en las cifras numéricas que son sus notas o calificaciones.
Nos costará menos tiempo tomar estas decisiones si usamos siempre el mismo sistema de puntuación en exámenes y este es simple y sigue un patrón predecible y repetitivo. Ahorraremos tiempo cada vez que corrijamos una tarea o examen. Reducimos la variedad de formas de calificaciones para ahorrar tiempo.

Cambia exámenes por tests

Usar tests tiene beneficios pedagógicos adicionales, ya que se suelen realizar más frecuentemente que los exámenes, por lo que tenemos un mejor seguimiento de los estudiantes. Para los estudiantes resulta beneficioso realizar tests, ya que normalmente no conllevan tanta carga de estudio, duran menos y producen menor estrés en su realización.

No escribas todas las correcciones

Todos tenemos nuestro propio estilo de corrección, pero poner por escrito las correcciones consume un tiempo valioso. Además, el nivel de los estudiantes es cada vez más bajo, por lo que debemos ser conscientes de que no podemos estar corrigiendo TODOS los errores de TODAS las preguntas de todos los estudiantes. Basta con que nos concentremos en:

Asigna un número de clase a los estudiantes

A lo largo de un curso corregimos cientos de tareas, tests o exámenes. Después de corregir, debemos transcribir esas notas a nuestro cuaderno del profesor (en papel, digital u hoja de cálculo) y este es un proceso que nos tomará un tiempo. Este tiempo se puede recortar si tenemos los exámenes en el mismo orden alfabético que las listas de clase de nuestro cuaderno.

Exámenes fáciles de corregir

Si es fácil de corregir, es rápido de corregir. Si no es fácil de corregir, lo vuelvo a revisar y hago las modificaciones necesarias hasta alcanzar un equilibrio entre los objetivos pedagógicos y mi objetivo personal de facilidad de corrección. Esto repercutirá en tiempo ahorrado y en una mejora de nuestro bienestar.

Califica con la escala 0-10

Una forma sencilla de ahorrar tiempo es reducir. Pero no sólo se trata de reducir el número de actividades o el número de preguntas en los exámenes, sino también reducir (simplificar) las formas que tenemos de calificar las tareas. Lo más sencillo es usar siempre la escala de 0-10 en TODO lo que evaluamos.